Nos conocimos el mismo día que Frank se perdió… y, sin saberlo, también fue el día en que nos encontramos. Todo empezó en una app de citas. Y desde ese momento, algo cambió. Porque yo me enamoré de él… aunque él, al principio, no tanto. Fui yo quien insistió un poco (o bastante) en seguir hablando, y con cierta duda, él aceptó. Y menos mal. Porque entre mensajes, detalles y pequeños gestos, empezamos a construir algo que ninguno de los dos estaba buscando… pero que los dos terminamos necesitando. Cuando llegamos a España dimos un paso importante: empezar a vivir juntos. Y ahí empezó la parte real de la historia. Aprender a convivir, a entendernos y sobre todo, a elegirnos incluso en los días en los que no era tan fácil. Mirando atrás, nos damos cuenta de todo lo que hemos vivido y construido juntos. No ha sido perfecto, pero ha sido nuestro. Y eso, para nosotros, lo es todo. Y como toda buena historia, la nuestra también sumó un poco de caos bonito: llegó Mirabel 🐾. Desde entonces, se adueñó de nuestro hogar, nuestros corazones y se ha convertido en el centro de nuestro mundo (aunque ella todavía no sea del todo consciente). Hoy estamos aquí, orgullosos de lo que somos y de todo lo que hemos construido. Y con más ganas que nunca de seguir escribiendo esta historia… pero esta vez, celebrándolo con ustedes.