Desde que nos conocimos sabíamos que éramos el uno para el otro. Dios cruzó nuestros caminos en un momento inesperado, cuando menos lo imaginábamos. Siempre estuvimos en la vida del otro sin saberlo, desde los pasillos de Carroll Academy cuando éramos niños, hasta un concierto en el Rodeo de Houston cuando éramos adolescentes. Muchas veces coincidimos en los mismos lugares, respiramos el mismo aire, caminamos los mismos espacios, sin saber que el destino ya nos estaba entrelazando. Era como si la vida nos estuviera preparando, guiándonos con paciencia. Como dice la teoría del hilo invisible, siempre hubo algo uniéndonos, un lazo silencioso que nunca se rompió, aunque aún no éramos conscientes de él. Hasta que, en el 2023, Dios decidió que era el momento y nos concedió iniciar nuestra historia. Desde entonces, nuestro amor ha crecido con paciencia, fe y alegría. Hemos aprendido a caminar juntos, a apoyarnos, a reír, a soñar y a elegirnos todos los días. Pronto, frente a Dios, nuestras familias y nuestros seres queridos, celebraremos que después de tanto esperar, el hilo invisible nos trajo hasta aquí. Y con gratitud en el corazón, prometemos seguir escribiendo nuestra historia juntos, para siempre.