Nuestro "para siempre" comenzó aquí ❤️✨ Revive con nosotros aquel momento mágico en el que nos comprometimos, flotando en un globo aerostático sobre las imponentes pirámides de Teotihuacán.
Nos conocimos en una popular aplicación de citas que rima con Kinder (y que definitivamente, al 100%, no era Tinder). Digamos que nuestras vidas amorosas antes de encontrarnos no eran precisamente inspiradoras: nos cancelamos varias veces antes de finalmente decidir conocernos. Cuando lo hicimos, nuestro plan original de vernos en Café Dolce no funcionó (parecía estar cerrado cada vez que intentábamos ir). Afortunadamente, había un acogedor restaurante tailandés cerca que salvó la cita. Desde el momento en que nos conocimos, se sintió como una conexión de otro mundo, como si nos hubiéramos conocido de toda la vida. Nuestra primera conversación fluyó sin esfuerzo, abarcando temas desde películas hasta ingeniería y todas las cosas que teníamos en común. Esa chispa instantánea nos llevó a vernos de nuevo al día siguiente. Paseamos por Norwalk, Connecticut, explorando juntos. Uno de nosotros (¡adivina quién!) acababa de mudarse de regreso a la zona, mientras que el otro ya la conocía bien y se convirtió en el guía turístico no oficial. Pasamos todo el día juntos, disfrutando de la simple alegría de nuestra compañía y descubriendo cuánto nos divertíamos estando cerca el uno del otro. A medida que nos fuimos conociendo, empezamos a crear momentos inolvidables. Como aquella caminata cerca de New Haven que terminó con una pizza bajo las estrellas, compartiendo historias y sueños. Siempre se sintió como si no nos estuviéramos conociendo por primera vez, sino reencontrándonos. Poco después, comenzamos a explorar Nueva York juntos, toda una aventura en sí misma. Desde vistas increíbles de la ciudad en terrazas hasta paseos por calles llenas de energía, cada momento estaba lleno de risas y descubrimientos. Fue durante una de esas noches mágicas en la ciudad, mirándonos a los ojos, que supimos que habíamos encontrado algo verdaderamente especial. Meses de visitas a parques de diversiones, caminatas y un sinfín de comidas después, nuestro vínculo solo se ha fortalecido. Hoy, estamos navegando la vida juntos como jóvenes ingenieros y preparándonos para el capítulo más emocionante hasta ahora: casarnos. Estamos profundamente agradecidos por el increíble viaje que nos unió y no podemos esperar para seguir explorando la vida como compañeros, aventureros y almas gemelas.