En medio de un mundo detenido por la pandemia, encontramos conexión en un lugar inesperado; los videojuegos. Lo que comenzó como partidas compartidas y risas a través de una pantalla, se transformó poco a poco en conversaciones sinceras, compañía constante y un lazo que crecía con cada día. En tiempos inciertos, el amor se abrió paso, y entre teclas y pantallas descubrimos que habíamos encontrado algo verdadero. Hoy, lo que comenzó a través de la distancia se ha convertido en la más hermosa realidad: decidimos compartir nuestras vidas para siempre.