Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
Loading
texture

Ceremonia

¡Conoce a nuestros maestros de ceremonia!

Pedro Reyes

Officiant

Tenemos el placer (y el riesgo) de presentarles al maestro de ceremonias de esta velada inolvidable: ¡Pedro Reyes, directamente desde la joya exótica del Mediterráneo… Melilla! Pedro no es solo un gran amigo de la pareja, es prácticamente parte del mobiliario emocional de los novios… ya sabéis, ese tipo de amigo que no si no viene, se nota que falta el escándalo. Con un estilo de vestir que podría definirse como mezcla entre desfile de moda alternativa y accidente de armario, Pedro ha venido dispuesto a brillar... aunque no sepamos si es por su carisma o por las zapatillas reflectantes que pueda llevar puestas. Amante del humor negro (tan negro que a veces necesita pasaporte), Pedro es como ese vino fuerte que al principio no sabes si te gusta… pero al tercer brindis ya estás cantando con él el “Viva los novios” a pleno pulmón. Así que prepárense, porque el hombre que está a punto de tomar el micrófono no tiene filtros, no tiene miedo, y no tiene ninguna intención de comportarse. Y por eso lo queremos. ¡Un fuerte aplauso para el irrepetible, impredecible y (lamentablemente) incontrolable… Pedro Reyes!


Marien César

Officiant

Y ahora, queridos invitados, pasamos a presentar a una persona muy especial… Una figura clave en la vida de la novia, aunque durante años su papel principal fue recordarle que NO se tocaban sus cosas, que el peine era suyo y que no se respiraba tan fuerte a su lado. Sí, Marien, con N. No confundir con Mariem, nombre muy común en Melilla, ni con María Elena cuando está enfadada, ni Piklitilla cuando le tocaban sus cosas de pequeña. Hoy, esa pequeña con voz de ardilla se ha convertido en una mujer maravillosa, aunque algunas cosas no han cambiado: Sigue siendo perfeccionista, sigue teniendo un oído finísimo para la música indie más oculta de Spotify… y aunque ahora hace yoga y surfea, sospechamos que si la ola no es simétrica… no la surfea. Marien comparte con la novia no solo el apellido, sino esa conexión casi mágica que solo tienen las hermanas que crecieron entre risas, discusiones absurdas y mil canciones cantadas a gritos en la habitación. Un aplauso enorme para la siempre brillante, siempre auténtica, y siempre perfectamente imperfecta… Marien.