Picture this: the roar of F1 cars zooming by, adrenaline in the air, and chaos everywhere. We were both working in the same tent—surrounded by a whirlwind of stress, laughter, and the occasional scream from a rather stressed-out chef. In the middle of all this madness, our eyes met. It was one of those moments where everything else seemed to fade away. I turned to my friend Marian and said, “Look at that handsome French guy over there! I should totally practice my English with him… and, of course, we both had a good laugh.” A few hours later, we realized he actually spoke Spanish, so, of course, my English wouldn’t improve that much, haha! Days passed, and our eyes kept meeting, just enough to exchange a “hello” or “goodbye,” but nothing more. However, I was determined to meet him. So, I did what anyone would do in this situation—I became a Facebook detective (without even knowing his last name!). After a bit of effort (okay, maybe more than a bit), we finally started chatting. A few months later, we had our first date, and from that moment, the chemistry was instant. The messages turned into not just texts, but hours-long phone calls where we would talk about everything we’d done that day. It’s amazing to see how time has passed, how much we’ve grown, and how our relationship has only become stronger. And now, we’re about to take the next big step. We’re about to get married, with our two adorable kids walking by our side. Thank you all for being part of this journey. 💖 ___________________________________________________________________________ Imagínate esto: el rugir de los autos de F1 pasando a toda velocidad, adrenalina en el aire y caos por doquier. Ambos estábamos trabajando en la misma carpa, rodeados por un torbellino de estrés, risas y, en ocasiones, gritos de un chef bastante estresado. En medio de toda esta locura, nuestras miradas se cruzaron. Fue uno de esos momentos en los que todo lo demás parece desvanecerse. Me giré hacia mi amiga Marian y le dije: “¡Mira a ese guapo francés allá! Debería practicar mi inglés con él… y, por supuesto, ambas nos echamos a reír.” Horas después, nos dimos cuenta de que hablaba español, ¡así que mi inglés no mejoraría tanto, ja! Pasaron los días, y nuestras miradas seguían cruzándose, apenas lo suficiente para intercambiar un “hola” o un “adiós”, pero nada más. Sin embargo, yo estaba decidida a conocerlo. Así que hice lo que cualquiera haría en esta situación: me convertí en una detective de Facebook (¡sin saber su apellido!). Después de un poco de esfuerzo (bueno, tal vez más que un poco), finalmente comenzamos a charlar. Unos meses después, tuvimos nuestra primera cita, y desde ahí, la química fue instantánea. Los mensajes se convirtieron no solo en conversaciones escritas, sino también en llamadas en las que podíamos pasar horas contándonos todo lo que habíamos hecho en el día. Es increíble ver cómo pasa el tiempo y cómo hemos crecido, cómo nuestra relación se ha fortalecido, y ahora estamos a punto de dar el siguiente paso. Estamos por casarnos, con nuestros dos adorables hijos caminando a nuestro lado. Gracias a todos por ser parte de esta historia. 💖