Desde muy pequeños, Adriana y Gustavo compartieron los mismos pasillos de escuela, sin imaginar que años más tarde Dios estaría escribiendo una historia de amor para ellos. No fue hasta que Adriana cursaba noveno grado y Gustavo undécimo que comenzó una hermosa amistad. Entre conversaciones, risas y momentos compartidos, nació un amor sincero y profundo… uno que, sin ellos saberlo, sería para toda la vida. En el 2016 comenzaron su relación, y después de una década creciendo juntos, aprendiendo, soñando y caminando de la mano, deciden unir sus vidas en matrimonio este 2026. Su historia ha sido una muestra de amor paciente, noble y perseverante; un amor que ha sabido esperar los tiempos correctos y permanecer firme a través de los años. “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni presumido ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1 Corintios 13:4-7 NVI